martes, 6 de noviembre de 2007

Ratatoing



Quien más, quien menos, ha sido testigo este verano de la presentación en sociedad de la nueva película Pixar, Ratatouille, -pronuncíese rat·a·too·ee, advertían en los pósters-, una maravilla para los sentidos según críticos y espectadores.

Ha pasado en cambio bastante más desapercibida Ratatoing, de la que, por mucho que hemos investigado, no hemos conseguido encontrar ninguna valoración, ni de crítica ni de público. Estrenar directamente en DVD es lo que tiene. Si a eso añadimos que en vez de los puntos de venta habituales, sólo podía encontrarse en las estanterías de las tiendas de algunas gasolineras, la repercusión mediática es cuando menos limitada. Nada más injusto.

Lamentablemente no hemos podido ver la última obra pixariana, si bien el tráiler anticipaba una película excelente. De todas formas por todos es sabido que hay auténticos profesionales, verdaderos artistas de esta técnica promocional que mencionábamos que serían capaces de que nos entraran ganas de ver lo último de, pongamos por caso, Isabel Coixet y creer, hasta los primeros 30 segundos de metraje, que íbamos a ser testigos de una obra maestra.

Para los no iniciados, Ratatoing es una ciudad donde, según consta en la carátula del DVD, el chef más virtuoso es... ¡una rata!

Todo el mundo quiere descubrir los secretos de las deliciosas recetas de Marcell Toing. Cada martes por la noche, el tal Marcell, su encantadora ayudante Carol, con la que nos da en la nariz, tendrá algún affaire, probablemente amoroso, y su amigo Greg (el peor camarero de la ciudad) tienen una gran misión...

Las tres ratas buscan los ingredientes más extraños y exquisitos que sólo pueden ser encontrados en los restaurantes para humanos... donde tienen que afrontar terribles peligros, desde trampas para ratas... ¡hasta los ataques de los gatos!

La historia se llena de acción y aventura cuando un grupo de ratas celosas decide acabar con el éxito de Ratatoing...

¡Descubre, nos dicen, esta gran aventura para toda la familia!

Lo primero que llama la atención del texto, más allá de un uso, pelín abusivo, de los puntos suspensivos, es que no hay ni una falta de ortografía, lo cual es de agradecer.

Los resabiados de siempre, no contentos con esto, habrán notado también un guión y unos personajes que recuerdan, coinciden dirán ellos, con los de la película norteamericana.

¿Y qué si es asi? A esos marisabidillos les recordaríamos, como dijo Goddard, referente de cabecera de alguno de ellos, que en Europa, no lo llamamos copia, lo llamamos homenaje. Aunque, aún a riesgo de tirarnos piedras sobre nuestro tejado, la película es brasileña y sus autores no tienen pinta de tener al cahierista entre sus directores preferidos.

Pero el quid, -¡que ganas teníamos de decir quid!-, no es ése.

¿Acaso sólo las personas originales y con talento son las únicas que tienen derecho a mostrarnos sus ideas?

¿Qué pasa con el resto, con los mediocres, con los imitadores, con los que siempre quedan segundos, mayoritarios por otro lado?

¿Es qué su esfuerzo no merece también la pena?

¿Por qué han de soportar la indiferencia del resto y notar como se les mira siempre, con displicencia, por encima del hombro, simplemente porque se muestran incapaces y/o no dan más de sí?

Lo cierto es que los habitantes de Barcelona y alrededores deberíamos entenderlos mejor que nadie. Con tiempo y dedicación, a base de apagones y caos de movilidad varios nos hemos convertido en uno de ellos. No ha sido fácil llegar hasta aquí pero es donde estamos. Deberíamos ser más condescendientes entre nosotros y reconocernos como iguales. Es el primer paso para intentar salir del pozo. Ser conscientes de nuestra situación, dejarnos de nostalgias por tiempos ya pasados, mirar adelante y admitir que Ratatoing y no Ratatouille, se pronuncie como se pronuncie, es nuestra película.

Si añadimos que el escalofriante precio de la nueva perla del cine de animación brasileño es ni más ni menos que 11.95 euros, iva incluido eso sí, el paralelismo es de campeonato. Casi produce escalofríos.

Pero no debemos caer en el desánimo. Una vez más no hay mal que por bien no venga. Aprovechemos la coyuntura, otra palabra que nos hacía ilusión utilizar, -aunque no tanta como quid-, para renovar nuestro lenguaje.

Nuevos tiempos, nuevas expresiones.

Cuando todo falle y por ejemplo nos quedemos atrapados en la autopista, exclamemos jubilosos, a mi pling, que soy de Ratatoing.

Que en un restaurante nos cobran 40 euros por un carpaccio y una ensalada con rúcula, o nos llega puntualmente el recibo de la luz y no la indeminización por el apagón del pasado julio que según Endesa hemos cobrado ya todos los afectados, ríamonos a mandíbula batiente de nosotros mismos, aunque sea de manera nerviosa y exclamemos sin pudor, mientras soltamos la mosca, ra ta ta ta ta toing, esto es un atraco.

Ratatoing, la ciudad de los apagones, donde el que tiene un generador, por pequeño que sea, es el rey.


(Y para quien no tenga suficiente con la historia de los amables ratones cariocas, pues tenéis también a vuestra disposición Os carrinhos, con el sugerente subtítulo de A grande corrida. Película coral, dicen las crónicas, que vale, recuerda un poquito a Cars, otra obra de Pixar, pero que a diferencia de ésta, trata de los avatares que se producen durante las retenciones en las autopistas que dan acceso a una gran ciudad, un domingo por la tarde cualquiera.)




No apta para todos los públicos. Ni estómagos.

martes, 30 de octubre de 2007

Con orden y concierto



Contraviniendo nuestro de lema de cabecera, estamos siendo menos breves de lo previsto. A lo tonto, llevamos casi un año en danza y estamos a punto de llegar a los cincuenta artículos.

Cuando iniciamos este blog, que como diría Lauren Postigo, es el vuestro, no teníamos previsto llegar tan lejos. Mejor dicho, no teníamos ninguna previsión al respecto. Lo que si creíamos, aunque de manera inconsciente, teniendo en cuenta nuestro bagaje, es que todo un año y una cincuententa de entradas, más o menos diversas, más o menos originales, más o menos conseguidas, se antojaba como todo un reto.

Si por algo nos hemos caracterizado los gaiteros, si algo nos define, aún más que todos los errores que hemos cometido, es que hemos empezado bastantes más cosas de las que finalmente hemos acabado. Quien sabe, quizá estemos cambiando y es probable, que también en eso nos hayamos equivocado, y llegados a una edad, cambiar todavía es posible.

Llegados pues a este punto, hemos creído interesante,-más que una reflexión serena sobre lo realizado, lo que sin duda hubiera sido recomendable-, agrupar de manera explícita lo ya escrito, y lo que vendrá, en diferente secciones para facilitar una
(re)visión de todo lo que os ofrecemos.

Facilidades que esperemos sean de vuestro agrado, aunque lo más inteligente por vuestra parte sería, por muchas comodidades que os brindemos, que dedicaséis vuestro tiempo a algún otro blog más dilecto o mejor aún, a algún libro, como se hacía en la antigüedad, contribuyendo eso sí, a la inevitable deforestación del planeta.

Y es que no hay mal que por bien no venga.

jueves, 25 de octubre de 2007

Louie Louie




Una de las bondades que te brinda la paternidad es la de (re)descubrir películas de dibujos animados, a las cuales los gaiteros no habíamos sido nunca muy aficionados.

Compartir esos momentos con tus hijos, cantando y bailando, repitiendo una y otra vez sus escenas preferidas no es comparable a nada y hace que el día haya valido realmente la pena. Calmante y estimulante a la vez, no hay mejor narcótico. Ajeno a todo lo que te preocupa, tu hijo, tú y una melodía, convertidos en uno, armoniosa y alocadamente.

La última de estas joyas disfrutada al alimón ha sido El libro de la selva. Aprovechando el cuarenta aniversario de su estreno, Disney la ha editado en DVD, como no, por tiempo muy limitado.

Por si la fusión paterno-filial no fuera suficiente, sentadito en tu sofá, o dando botes por el salón, puedes disfrutar de Louis Prima, en una de sus interpretaciones más alocadas, en el papel del orangután Louie.

Prima de primate. ¿Hay quien de más?

Pues sí. Además de un final a lo Casablanca, con Bogart y Claude Rains, convertidos en el oso Baloo y la pantera Bagheera, iniciando una bella amistad, también aparece George Sanders como el tigre Shere Khan, villano de la función, taimado y sedoso.

Un George Sanders que si hubiera esperado hasta estos días para suicidarse en Castelldefels no hubiera podido ya que todavía, gentileza de nuestro transporte (no sólo) ferroviario no habría llegado. No hay mal que por bien no venga. Pero esa es otra historia y en este caso llega, como los trenes, con más de treinta años de retraso.

Suban pues el volumen de su ordenador y disfruten como solían, y sólo se puede hacer cuando eres pequeño.

-Vinga papa, aixeca...

-Voy...

Busca lo más vital no más,

lo que has de precisar no más,

nunca del trabajo hay que abusar

na na ni no ni no ni no ni no naaaaa






jueves, 11 de octubre de 2007

Humor amarillo nuclear



La cadena de televisión Cuatro, desde hace algún tiempo, en un alarde de originalidad y para regocijo de sus seguidores, viene reponiendo el programa Humor amarillo. Para los no iniciados, se trata de aquella joya de la televisión japonesa que en su momento emitió Tele5, tu cadena amiga, y en el que voluntariamente los japoneses y las japonesas, que diría Ibarretxe-san, se daban unos galletos de tomo y lomo contra todo lo que se meneaba y que contaba entre sus presentadores con el hiératico Takeshi Kitano, entonces futuro director de culto y máximo representante de la escuela nipona del método de Yokohama, que basa todo su programa actoral en por qué-mover-una-pestaña-dos-veces-si-con-una-me-basto-y-me-sobro y de la cual los gaiteros somos fervientes defensores.

Como no podía ser de otra forma, tratándose de una televisión de postín como la que nos ocupa, los amigos de Cuatro han renovado el programa modificando las voces y los comentarios que acompañan cada talegazo.

Aún reconociendo su mérito, no es suficiente. Cuando el depósito de las nuevas ideas está ya en reserva, es comprensible recordar a Karina y ponerse a buscar en el baúl de los recuerdos.
Pero que sea comprensible no implica que sea del todo justificable. Ponerle un envoltorio nuevo, o apenas un lazo, no es de recibo. Se te ha secado la mollera, de acuerdo. Estás pasando un mal momento o no tienes tiempo, no te preocupes. Quien esté libre de pecado que tire la primera gaita. Te tomas tu tiempo, pides ayuda, recapacitas, das un paso atrás y te parapetas en tu fortín a la espera de épocas más lúcidas.

Sorprendentemente, o no tanto, quien sí ha hecho lo que debía y ha dado una vuelta de tuerca a un programa con un futuro yermo, reside en un país, a priori, poco dado a tales alegrías. Nos referimos a Irán y más concretamente a su ministro de cultura, el revolucionario Mohamed Hosein Saffar-Harandi.

Este nuevo mago del humor, medalla de plata en el campeonato de clubes de comedia de su país, bueno sólo hay un club pero es muy espacioso, nos deleitó hace pocas fechas con algunos de sus monólogos, -sí, hijo sí, en Irán también-, famosos en su tierra pero desgraciadamente desconocidos por estos lares.

Recordaremos solamente el que dedicó a la música, si bien es cierto que tiene otros sobre la censura, el holocausto, el velo y las buenas maneras que son realmente tronchantes.

En una entrevista promocional de su por fin recién editado DVD con sus mejores gags, una periodista algo quisquillosa y no muy ducha en el humor iraní, le preguntó con retintín:

-¿Le gusta la música? Dicen que está en contra del rock y del rap.

-Sí, me gusta. Aunque debe cumplir algunas condiciones, entre ellas, que no haga que las personas se salgan de sí y pierdan la compostura. He oído que que algunos estilos, no el propio rap sino el heavy metal y algún otro, con el uso de alucinógenos llegan a provocar que mientras se conduce a toda velocidad (los jóvenes) abran las ventanas y las puertas y salten por ellas. Me opongo a ese tipo de música.

Y nosotros. Eso no es música ni es nada. Si bien es cierto que no sabemos de ningún caso como los que nos presenta Mohamed, excepto algunos que se han producido en los trenes de cercanías en la provincia de Barcelona, nos atrevemos a aventurar que más que a ese peligroso cóctel de heavy metal y alucinógenos mencionado, el que la gente joven salte por la ventana se puede deber en mayor medida a una partida de muelles defectuosos instalados en los asientos de los vehículos.

De todas maneras, nuestro preferido, al igual que para sus conciudadanos, por algo quedó primero en el concurso de nuevos humoristas y de allí, catapultado al cargo de presidente de la República Islámica de Irán, es el nuevo tótem de lo cómico, el gran Mahmud Ahmadineyad.

Su humor, y de ahí lo novedoso y probablemente el secreto de su éxito, es que va más allá. Su show, de gira también, integra diferentes artes escénicas. Este cómico superdotado, mitad mago, mitad trilero, está haciendo furor por medio mundo con su espectáculo abracadabrante.

Saben aquel que va un hombre por Teherán y ve un homosexual y se gira y alehop, ya no lo ve. ¿Cómo estaba la plaza? Abarrotá, y aún así, ningún homosexual por aquí, ningún homosexual por allí.

Sin ayudante ni nada y por cuatro duros el tío te monta una función que ríete tú, -y te aseguro que te ríes-, de las del Cirque du soleil y José Luis Moreno.

¿Kiarostami?, ¿Marjane Satrapi? Quita, quita. ¿Escenas de un matrimonio?, ¿Pilar Rahola? Frío, frío.

Lo que se lleva es el nuevo dúo Sacapuntas y su programa Humor amarillo nuclear. Cada jueves en su mezquita favorita. Humor de destrucción masiva.

viernes, 5 de octubre de 2007

El bello Sergio



Ha vuelto a pasar. Nuestra gaitera más afrancesada, Juanita Bowie, bella por fuera, no tanto por dentro, si exceptuamos su ropa interior, nos ha pillado de nuevo con la guardia baja y se ha salido una vez más con la suya.

En esta ocasión nos ha colado para su uso y disfrute un par de temas de uno de sus cantantes de cabecera, Serge Gainsbourg, con la seguridad de que vosotros también sabréis disfrutarlo.

Con todos vosotros pues, Sergio el bello. No hay más que oírle.










Y de regalo, en estos días traicioneros, donde los virus campan a sus anchas, aprovechando la inestabilidad de las temperaturas, el blues del constipado, mano a mano con el gran, y más peligroso que todos los virus juntos, Screamin' Jay Hawkins.
¡Salut!



viernes, 28 de septiembre de 2007

Biografías selectas 2ª parte. El Malo Raulito



"Anoche tuve un sueño. Soñé que era mosso."

Así fue como el Malo Raulito, algo corto, seamos francos, y bastante perezoso, también conocido como Raulito el Malo, influencia onírica mediante, se convirtió en el ex-Malo Raulito, también conocido como Raulito el ex-Malo.

Hablamos de Raúl Paez, el hermano pequeño de nuestra gaitera, la gorda de Minnesota. Raulito, el benjamín, el niño mimado de toda la familia, en quien habían depositado todos sus cariños y esperanzas, y que como suele ser habitual en estos casos cuando dejó de ser pequeño, no acabó de responder a las expectativas.

Perenne repetidor de curso, es de los pocos ejemplos de estudiantes que habiendo empezado la EGB y la ESO no ha acabado ninguna de ellas, lo cual también tiene su mérito. Conocedor de buen número de escuelas de Barcelona y alrededores, hay que reconocerle una imparcialidad absoluta en cuanto al tipo de colegio sufridor de sus andanzas y malos modos.

Su aprovechamiento del curso escolar y del plan de estudios estipulado fue exactamente el mismo, independientemente de si estaba matriculado en una escuela pública, privada, concertada, a media pensión o comiendo en casa.

Eso sí, el día que cumplió dieciocho años aprobó a la primera el examen práctico del carnet de conducir. Con tanta gracia y soltura que el mismo examinador, antes de que Raúl se hubiese quitado el cinturón, le propuso trabajar como funcionario desde aquel día valorando, con la empatía propia del gremio, quien aprobaba y quien no.

Como no podía ser de de otra forma y con la misma gracia y soltura con la que se había conducido, nunca mejor dicho, durante el examen, y sin olvidarse de accionar el freno de mano, Raulito, desdeñoso, hizo mutis por el foro. Tenía otros planes.

Y los planes consistían en pasarse la máquina por la cabeza y dejársela al uno tal y como venía haciendo desde hacía ya tres años, cuando con unos amiguetes decidió convertirse en un pelao y actuar en consecuencia, con la camaradería propia del gremio, asustando al personal, trapicheando por aquí, amenazando por allá, agrediendo por acullá, todo con mucho esmero, -de hecho también era conocido en el submundillo como el anestesista-, tal y como mandan los preceptos a seguir por cualquier skin que se precie.

Y así andaba hasta la noche de autos y sueños mencionada. A la mañana siguiente y después de informarse de manera profusa del proceso a seguir, se presentó a las oposiciones a mosso d'esquadra y superó sin dificultades las pruebas físicas.

Las psico-técnicas fueron otro cantar. Lo hizo, sí, pero por los pelos.

Debido a ello no consiguió su sueño. Nadie las había pasado, -recordemos que estamos hablando de las primeras promociones que salieron del cuerpo-, y este hecho, por novedoso descolocó a los altos mandos.

Así que, algo decepcionado, pero todavía presa de su arrebatado sueño, y como un Julio Cesar redivivo, volvió, vio y esta vez venció, tras suspender sin mucho esfuerzo, en la nueva convocatoria.

Los sueños a veces se cumplen y Raúl había conseguido el suyo. Ya era mosso d'esquadra.

1900 euros al mes, 14 pagas, de uniforme como venía haciendo desde su adolescencia, con el pelo cortito, cortito, como a él siempre le ha gustado y sin tener que quitarse en toda la jornada laboral sus gafas de sol , su complemento preferido, a la espera de los que el cuerpo le procurase, inherentes a sus funciones.

Eso sí, su dicha no es completa. A pesar de los años que hace que aprobó las pruebas todavía no tiene destino asignado.

El día de la graduación y como es tradición en una celebración tan señalada, los nuevos oficiales, dando rienda suelta a su lógico gozo lanzan las gorras al aire.

El batiburrillo de gorras de todos los tamaños es tal, que muchos de esos esforzados muchachos tardan años en encontrar la suya. El mejunje es de tal calibre que el tan solicitado y necesario despliegue total de nuestra policía autonómica todavía no ha finalizado, principalmente, por esta razón.

Los mandos han prohibido el lanzamiento indiscriminado de gorras o cuando menos exigen hacerlo atadas a un cordel para poder recuperarlas una vez el frenesí se haya disipado pero la alegría de los recién titulados provoca que de momento no hayan tenido mucho éxito.

Se probó hacerlo poniendo etiquetas con los nombres del personal, -un hombre, una gorra- era el lema, pero el ímpetu en el lanzamiento provocaba que la mayoría de etiquetas no soportasen el trance.

Mientras tanto y a la espera de ese destino tan ansiado, Raúl, incompleto, pasa el rato, caminando alicaído y cabizbajo por Barcelona, de uniforme sí, pero sin gorra, indicando a todo aquel que le pregunta, donde se encuentra tal calle o tal otra, por qué usted me ha puesto esta multa o esta otra.




El ex-malo Raulito, con vocación de servicio público. Nunca es tarde si el sueño es bueno.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Silencio, se rueda




Hace unos años llegó a nuestras pantallas y a unas cuantas más, una película titulada La tormenta perfecta. Trataba sobre unos pescadores de la costa este norteamericana que se enfrentaban a la tormenta del título. Y perdían, de ahí lo de perfecta. No quedaba ni uno, a pesar de que el capitán del barco estaba interpretado por el habitualmente invencible George Clooney.

Pues bien, años más tarde los gaiteros estamos en condiciones de ofreceros lo que sin duda es la entrevista perfecta. O por lo menos la que nos gustaría que se nos hubiera ocurrido a nosotros, preguntas, y sobretodo, respuestas incluidas. Y no, no es una realizada por Oriana Fallacci o por el loco de la colina. Ni tan siquiera una de otro loco, el de las americanas de colores que en época preelectoral nos ameniza o aterroriza, según el estado de ánimo y el partido político del entrevistado, el desayuno desde La vanguardia.

Se trata de una entrevista publicada en la revista Temps de viure, la revista de la gent gran en su número del pasado junio y las entrevistadas son las 13 componentes del Grup de teatre del casal de gent gran de la Barceloneta, un grupo de teatro que a pesar de su nombre, hace cine.

Empieza con una pregunta de las entrevistadas, concretamente de la directora del grupo, Mari Carmen Rivera, subvirtiendo,ya de entrada, las reglas del género.
Ahí va:

-La entrevista, ¿a quién se la haces, a las actrices o a sus personajes?

-A las actrices si os parece bien, responde impertérrita y muy profesional la entrevistadora.
-Es que nosotras, antes de entrar en el casal, tenemos una norma. Como todas tenemos problemas y preocupaciones, antes de entrar en la sala, siempre colgamos los problemas en un colgador imaginario que hay en la puerta. De esta manera cuando estamos aquí somos los personajes de la película y nos olvidamos de lo demás.

-Es una idea muy buena, ¿funciona?, inquiere algo quisquillosa.
-Este grupo ha sido una terapia buenísima para muchas de nosotras. Sobretodo lo que hacemos es pasarlo bien, reímos mucho. Cuando entramos nos olvidamos de los problemas, de las enfermedades, de las depresiones.

-¿Cómo surgió este grupo de teatro?
Comenzamos en una coral, pero la dejamos porque las voces ya no eran lo mismo y quisimos dejarlo en el mejor momento. Cuando lo dejamos, la directora nos propuso montar un grupo de teatro, aprovechando que nos llevábamos tan bien y todo comenzó así.

-¿Por qué os decidisteis por esto y no por otra cosa?
-¡¡Pero si también hacemos otras cosas!! Algunas hacen manualidades, otras gimnasia, memoria... Algunas hacemos varias cosas y otras sólo teatro.

-¿No os daba miedo no saber actuar?
-No, a nosotras los que nos asustaba era hacerlo delante del público. Nos daba miedo olvidarnos del texto delante de todo el mundo y que se riesen. Por eso salió la idea de grabarnos en cine. Como la Mari Carmen tiene una tienda de fotografía y le gustan estas cosas... Y ahora aún, porque tenemos más soltura, pero al principio...

-Es decir, que sois un grupo de teatro que no ha hecho nunca una obra...
-Exacto. Nosotras somos el Grup de teatre del casal de la Barceloneta, pero hacemos cine.

-Además del tema de público, ¿qué otras ventajas tiene el cine?
-Podemos repetir las escenas tantas veces como haga falta. Haciendo cine, si te equivocas o te olvidas del guión, puedes volver a repetir tantas veces como sea necesario. Si miras a la cámara y no lo has de hacer, si te pones de espaldas y no se te ve la cara...

-¿Ensayáis muchas horas?
-No. Quedamos dos días a la semana una hora y media cada día. Pero cuando estamos de rodaje, entonces no tenemos horarios y filmamos cuando podemos o cuando nos va bien. Cuando filmamos la primera película, que fue un corto, estuvimos en Castelldefels hasta las 23h!

-Y los guiones, ¿quién los escribe?
-Antes de cada película, la Mari Carmen nos reúne a todas y nos pregunta sobre que tema nos gustaría que fuese la película. Y una vez escogido, cada una decimos que personaje queremos ser. Nosotras mismas escogemos el nombre que tendremos y la historia de nuestro personaje. Así, después es más fácil interpretarlo.

-¿Cuántas películas habéis hecho?
-Pues una por año. Ahora estamos haciendo la cuarta que se llamará El viatge y durará una hora. Antes hemos hecho El patio, que la rodamos en Castelldefels en un dia; Saló de perruqueria y después Hostal Residencia. Y siempre son comedias.

-¿De qué va esta última?
-Es la historia de unas mujeres que se conocen en un crucero al que cada una ha ido por un motivo u otro. A una le ha tocado la lotería, a otra se lo han pagado los hijos, a otra un capellán...

-¿Y el tema de los exteriores y de los decorados cómo lo solucionaréis?
-Estamos intentando que nos dejen ir un día en un crucero en el puerto de Barcelona. Allí nos gustaría rodar las escenas de la piscina, de la cubierta y del bar y el resto ya lo haríamos en el casal.

-¿Contáis con un buen equipo para rodar las películas?
-La verdad es que no. Filmamos con una cámara doméstica y sólo tenemos un foco bastante antiguo que nos dieron y desde hace poco, un micrófono que nos permite solucionar el problema que teníamos con el sonido.

-¿Tenéis algún proyecto, alguna ambición para el grupo?
-Lo que nos gustaría es ques esto mismo que hacemos nosotras lo hiciesen también otros casals, que la gente lo conociese, que no quedase sólo aquí, en nuestro casal. Así podríamos intercambiar experiencias, películas...

-¿Y el tema de la financiación cómo va?
-Hombre, la Tina que es la directora actual del casal se muestra mucho más interesada que los anteriores por este proyecto nuestro, pero igualmente es una cosa que cuesta. Notenemos ninguna ayuda y la Mari Carmen es quien lo costea todo.

-¿Cuándo tenéis previsto acabar la nueva película?
-Está previsto estrenarla en el casal la próxima navidad.


Esto es una entrevista y no la del vampiro. Toda una declaración de intenciones y de amor incendiario al séptimo arte. Con una pasión y lucidez, a prueba de achaques, depresiones y falta de medios que para nosotros y otros muchos quisiéramos.
En todo caso y para que os hagáis una idea de cómo las gastan en la revista, nuestra preferida desde ahora, os transcribimos una receta allí publicada:

Ensalada de ruca y parmesano.

Preparación:

Limpiad la ruca y el tomate y ponerlos directamente en el plato. Aliñar con la vinagreta que más os guste y acabarla con el parmesano laminado.

Lo bueno si breve, dos veces bueno, o tres si se trata de una receta.
¿Moraleja de la historia, más allá de la inherente a todo relato, -urbanización de las afueras de Madrid, habitada por gente popular, querida por todos?

Como sabéis los gaiteros no somos muy dados a tales menesteres pero por una vez y como homenaje a algunos de vosotros, fieles seguidores de Esopo y Samaniego, y a esas trece señoras del grupo de teatro que lo que hacen es cine, podríamos extraer sin mucho esfuerzo, ya que la entrevista no tiene desperdicio, varias decenas que al igual que los mandamiento resumiremos en una, la gent gran no está para tonterías.

Y los gaiteros tampoco. A veces. Las menos.