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jueves, 27 de marzo de 2008

Dos cabalgan juntos



Richard Widmark (26/12/1914 - 24/3/2008)

Rafael Azcona (24/10/1926 - 24/3/2008)






En pie. Hasta nuevo aviso.

jueves, 16 de agosto de 2007

¡¡¡Sshhhh!!!



Silencio. Habla el rey.





Elvis Aaron Presley


Tupelo, Mississippi. (8/1/1935)


Graceland. Memphis. Tennessee. (16/8/1977)








El Rey no ha muerto. Larga vida al Rey.

sábado, 4 de agosto de 2007

Sadomasoquismo




Por una extraña razón que nunca hemos llegado a comprender, cuando de actuar se trata, es mucho más valorada una interpretación dramática que una cómica.

Es curioso que sea así cuando hay muchísimos casos de actores de comedia que, quizá influidos por esa curiosa tradición que mencionábamos, a la que tampoco son ajenos y en busca quizás de un reconocimiento que no han conseguido haciéndonos pasar un buen rato, nos brindan de vez en cuando intrepretaciones de lo más dramáticas con un éxito arrollador y en cambio es mucho más infrecuente ver la situación opuesta.

Ejemplos hay muchos. Uno de los últimos, es el actualmente valoradísimo Bill Murray que desde que se perdió en la traducción parece haber sido descubierto como actor de tomo y lomo cuando hace más de veinte años que nos lo viene demostrando con comedias de mayor o menor enjundia.

A los gaiteros siempre nos ha parecido el hacer reír mucho más difícil que lo contrario y su proceso creativo mucho más misterioso.

Otro actor, también americano y que a pesar de su trayectoria es todavía tratado con displicencia, sobretodo por nuestros lares, es el todoterreno Steve Martin. Actor, presentador, guionista, productor, director, lleva toda una vida mostrándonos su vis cómica en múltiples facetas.

Forjados ambos en el mítico, pero para la mayoría de nosotros casi desconocido, Saturday Night Live de la cadena americana NBC, cantera inagotable de cómicos de todo tipo y condición de las últimas cuatro décadas.

Los gaiteros, como hemos comentado en alguna ocasión no creemos que una imagen vale más que mil palabras, o por lo menos no siempre. La que os presentamos hoy, sí que lo vale. Más aún, la escena en cuestión dice más del sadomasoquismo que todos los papiros que al respecto pudieran haber en la biblioteca de Alejandría y algunas bibliotecas y dominicales más. Y con más gracia.

Con todos vosotros una muestra del impagable y nunca suficientemente valorado talento de los señores Martin y Murray.



Sirva pues este vídeo también como homenaje póstumo a los dos reconocidos directores europeos recientemente fallecidos, maestros taimaturgos de la imagen que hicieron de sus filmografías todo una enciclopedia inacabable del sadomasoquismo que para él hubiera querido el mismísimo marqués de Sade.

Bergman, Ingmar, cuya influencia es tan vasta que abarca desde directores reconocidos por todos, hasta series de televisión españolas de nueva creación como la última de José Luis Moreno sin sus muñecos, a priori y tras una visión superficial, alejadas de lo que el genial cineasta sueco nos ofrecía, pero que desde el título, Escenas de un matrimonio, hasta el humor, conceptual, escandinavo, sutil y a la vez desternillante, propio del maestro recientemente fallecido, no deja lugar a dudas.

Y Antonioni, Michelangelo, éste último, tan influyente como el anterior y también con un descacharrante sentido del humor, director preferido de las tortugas ninja, que como todo el mundo sabe son las tortugas más avezadas en todo lo que tiene relación con las pizzas y el séptimo arte. Por este orden.

Bergman y Antonioni, dos que ya no cabalgan juntos. Descansen en paz.

miércoles, 28 de febrero de 2007

El señor de los anillos


Nada, que no hay manera. Nos lo estamos ganando a pulso.
Con ustedes el blog necrológico Los gaiteros o mejor aún Los gaiteros necrófilos o ya puestos, Los necrófilos directamente. Estamos pensando seriamente en cambiarnos el nombre.

En fin, para los que piensen que vamos a disertar sobre la trilogía aquella de El señor de los anillos, aquella que cada película era más larga que la anterior, advertiros que no es así. Para los que crean que lo que queremos es hacerlo sobre su versión para adultos, como si dijéramos, y que fue traducida como El zorrón de los anillos, pues tampoco, a pesar de que aunque era igual de pretenciosa que su versión para todos los públicos, era mucho más corta y algo más estimulante aunque la falta de medios era más que evidente.

Para los que por último crean que vamos a aproximarnos a la venerable figura de Juan Antonio Samaranch, el único falangista que ha llegado a catalán universal, sentimos decepcionaros nuevamente.

Como ya os hemos comentado al inicio, a nuestro pesar, parece que nos estamos especializando en glosar figuras fallecidas.
Hace muy pocos días nos sorprendió el fallecimiento de Dennis Jonhson, ex-jugador de la NBA.

Para los no iniciados recordar simplemente que formó parte en los años ochenta de los míticos Boston Celtics como base titular junto a otros nombre míticos como Larry Bird, Danny Ainge, Kevin Mchale y Robert Parish. Ganó tres títulos de la liga americana, de ahí lo de los anillos, llegó a jugar cinco veces el partido de las estrellas y fue elegido nueve veces en el mejor equipo defensivo de la liga. Incluso ganó el MVP de las series finales del 78 cuando aún jugaba para los Seattle Supersonics. Un figura vamos.

Los gaiteros, como ya habéis comprobado, somos esencialmente futboleros. El baloncesto nos trae bastante sin cuidado. Aunque no siempre fue así. La defunción, hala otra más, de nuestro antiguo interés, se produjo el día de San Esteban de 1995. Aquel día se retiró definitivamente nuestro jugador preferido, SuperEpi, símbolo de una época ya pasada y jugador de leyenda. Ya hablaremos de él y de todo lo que significó en su momento.

Volvamos al jugador que nos ocupa. Se hace complicado entender actualmente, globalizados como estamos, que veinte años atrás eran muy pocos los que sabían que era la NBA. Sin ir más lejos esta semana, en internet teníamos los resultados de los Oscars no sólo obviamente al momento sino un día antes de que los periódicos locales hablasen de ellos. Hace veinte años no era así. Empezamos a tener noticias de la que ya entonces se autoproclamaba, con razón, la mejor liga de basket del mundo, con las marcianas retransmisiones que Ramon Trecet en Televisión Española.
Era la época de Johnson y sus Celtics, de sus duelos imperiales contra los Lakers de Magic, Jabbar, Worthy y el infravalorado y bigotudo Kurt Rambis. De las Torres Gemelas no de Nueva York sino de Houston, del Dr. J y Dominic Wilkins y sus mates estratosféricos y que los de mi generación intentábamos imitar en los recreos del cole, rompiendo cualquier tablero que se nos pusiese por delante.
Una época ya lejana, donde no sólo esos jugadores americanos, de los que apenas sabíamos nada, sino mucha de la gente que nos rodeaba, nos parecían gigantes. O quizá es que, tan sólo, nosotros éramos muy pequeños.

lunes, 26 de febrero de 2007

M. Scorsese. Obituario




Se acabó. Por fin lo consiguió. Scorsese logró que los miembros de la segunda Academia más famosa del mundo, se apiadaran de él y le considerasen finalmente uno de los suyos.

Los gaiteros nos alegramos ya que siempre es motivo de dicha que una persona consiga su sueño. Más aún cuando hace tanto tiempo que lo persigue.

No obstante, guiados por nuestro afán investigador y de mano de nuestro científico de cabecera, el Doctor Clon, Los gaiteros tenemos la teoría de que el que ha recibido la preciada estatuilla no sólo es un impostor sino que el verdadero Scorsese hace tiempo que cría malvas.

Todavía no disponemos de todas las pruebas necesarias para afirmar con la rotundidad necesaria un hecho de ese calibre pero, ¿no deberían ser suficientes pruebas las últimas películas de su filmografía? No ya, porque creamos, modestamente, que sean flojillas, con excepción, de algunos momentos concretos, sino porque no resisten la comparación con otras más antiguas.

¿O acaso puede ser la misma persona que hiciera El rey de la comedia, Goodfellas, Casino, After hours, La edad de la inocencia, entre otras, quien haya hecho aquella del loco de la ambulancia, la megabrasa del Dalai Lama Lama La Ding Dong, (¿hay alguien que la haya visto entera?), Gangs of New York, El aviador o esta última perla, Infiltrados?

Nosotros creemos que no. Scorsese murió y hace ya algunos añitos. Es la única explicación lógica. Más allá de si Infiltrados, es una copia descarada y alargada de una película de Hong Kong o alrededores, lo cual no nos interesa demasiado y más que al propio director italoamericano, lo que retrataría es la falta de ideas del propio cine americano actual, lo terrible y doloroso es ver como quienquiera que sea ese impostor ha malogrado y desaprovechado una historia apabullante y el que probablemente sea el mejor reparto masculino de los últimos años.

Leonardo Di Caprio, actor felino, versátil y eléctrico como pocos.
Matt Damon, auténtico especialista en papeles ingratos y desagradecidos, dos de los mejores actores de su generación junto al ahora un tanto perdido Edward (sin) Norton y el rosado y orondo Philip Seymour Hoffman.

Jack Nicholson siempre al límite y aquí más que nunca pero que en los primeros compases de la película nos hace creer que Scorsese no había muerto sino que había estado estos años muy, muy enfermo y que volvía a ser el de siempre, totalmente recuperado de sus achaques.

Mark Wahlberg, quizá todavía no preparado para todo tipo de papeles pero mucho mejor actor de lo que la gente y probablemente él mismo creen.

Alec Baldwin, o el que se lo ha comido, recuperado de sus trifulcas con Kim Basinger, que parece haber encontrado su sitio como secundario poderoso e imprescindible, mejor actor a cada kilo que gana.

Martin Sheen, a una dentadura postiza pegado, Ray Winstone, etc., en definitiva un reparto numeroso, complementario y en estado de gracia que puede ayudar a disimular lo que pudo haber sido una gran película y que si exceptuamos su inicio, como decíamos, no es.

Por eso Martin, tú que fuiste uno de los nuestros, nos congratulamos de que finalmente hayas conseguido tu sueño y de que por fin, estés donde estés, descanses de una vez por todas en paz. El resto de mortales, o por lo menos quienes esto escribimos, te lo agradeceremos.